El mejor café del mundo

febrero 13, 2010

Me tomó mucho tiempo comprender el sabor del café. Primero deseamos el efecto, pero ese nerviosismo autoinflingido no es necesario cuando uno es nervioso de fábrica. Luego resentí ciertos achaques impropios de mi edad: la migraña, ese abismo médico que recuerda el nacimiento de Atena; la gastritis del carajo o el estreñimiento; la taquicardia que provoca insomnios.

Se me fueron los días tomando cerveza sin sabor. Hasta que un día aprendí a hacer Capuchino. No es tanto un gran arte como una exactitud técnica. Mis capuchinos son limitados y un italiano los escupiría en el suelo, pero al menos en espíritu soy conciente de mis aspiraciones. A eso me sabe el café que preparo.  A mis aspiraciones nobles y lúcidas.

La mezcla exacta de estimulación y sabor se hace necesaria a la hora de tomarse uno de esos cafés que nos enseñan a ver la vida desde la comodidad de nuestros nervios.

Frente al Panteón romano, en el centro de esa ciudad magnífica que parece la alacena de una pastelería de reyes, se encuentra La tazza de oro. El capuchino allí es iniciático. Es cremoso pero no pastoso. Es tibio, como debe ser, y lo sirven en las necesarias tazas de porcelana. La espuma perdura y el café es intenso pero amable. Después de pasar por ahí, la vida es amarga porque definitivamente algo cambiado y se ha hecho necesario en el sabor del mundo.

Siempre he estado en contra de la petulancia y de esa forma tan arrogante de desacreditar lo cercano para ensalzar lo lejano. Esto suele ocurrir en la comida y en el transporte, me he dado cuenta: “en alemania no te piden el boleto cuando subes al camión”, “en Praga la cerveza es mucho mejor”. Al final uno termina convirtiéndose en una carga para sus amigos y compañeros de mesa. No se puede estar bien y ser pedante al msmo tiempo.

Y pese a todo lo digo: hay que tomar un café Capuchino en La tazza de oro para morir con una sonrisa en la boca. No bastan, y es un hecho, los capuchinos nacionales, servidos en una horrible copa de vidrio, con crema encima y sabor a café con leche. Esos italianos son unos insolentes desordenados, pero la cuestión del capuchino y del espresso es cosa de seguridad nacional. Si no me creen, miren (de la página de Istituto Nazionale Espresso Italiano):

Espresso is one of the most copied products, typically with very poor results. Often the word espresso is used to evoke the Italian style and spirit and is associated to poor quality coffee blends or drinks which have nothing to share with that little cup able to offer a long lasting and superfine pleasure.



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Una respuesta to “El mejor café del mundo”

  1. Gustavo Says:

    Para todos los lectores de este blog: hoy estará Carlos en La Tertulia hablando de La Jaula de Mallik, por el 1110 AM Radio RED a las 9pm.


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